La Semana Santa de San Pedro del Pinatar vive el emotivo Encuentro del Jueves Santo

Miles de fieles arropan en la Plaza Luis Molina el esperado cara a cara entre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores, en una noche de recogimiento, saetas que termina con un Vía Crucis cada vez más multitudinario

San Pedro del Pinatar vivió en la noche de Jueves Santo uno de los momentos más sobrecogedores y esperados de su Semana Santa: la solemne Procesión del Encuentro en la Calle de la Amargura.

Miles de fieles se congregaron este año en el cruce de la Plaza Luis Molina, nuevo escenario de este emblemático acto, que ofreció un espacio más amplio y majestuoso para acoger la emoción colectiva, el canto de saetas y el silencio reverente que envuelve cada instante. Allí, en ese punto neurálgico frente al Ayuntamiento, tuvo lugar el esperado encuentro entre Jesús Nazareno y su Santísima Madre, la Virgen de los Dolores, en su camino hacia el Calvario.

El momento, cargado de simbolismo, se desplegó con la presencia de la Piadosa Mujer Verónica y San Juan Evangelista, testigos del dolor y la fe. La imagen de la Verónica, obra de Ribera Girona, dejó caer su paño blanco, evocando el rostro de Cristo en un gesto eterno de compasión. Jesús Nazareno, escoltado por el Tercio Romano Hermenegildo Fresneda, avanzaba firme entre el recogimiento del pueblo, mientras la Virgen, envuelta en dolor, parecía sostener con su mirada el peso de la noche.

“Y a ti misma una espada te atravesará el alma” (Lucas 2:35), resonaba en el sentir de los presentes, en ese instante en el que madre e hijo se encuentran en el camino del sacrificio. El silencio se quebró con la voz de Carmen Murcia, cuya saeta, profunda y desgarrada, se elevó hacia el cielo iluminado por la luna llena, fundiéndose con el eco de los tambores que marcaron el pulso de la procesión.

Tras el sobrecogedor encuentro, las cuatro imágenes iniciaron su caminar conjunto por las calles del municipio, acompañadas por sus respectivos tercios y cerrando la comitiva oficial la Banda de Música Unión Musical de San Pedro del Pinatar, cuyas notas envolvieron la noche en solemnidad. Además, el tercio femenino de tambores de la Hermandad de la Piadosa Mujer Verónica, la banda de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la riqueza sonora del San Juan y la banda de cornetas y tambores de la Virgen de los Dolores, marcaron el paso y los corazones de los presentes.

Ya pasada la medianoche, el recogimiento dio paso al Vía Crucis de la Procesión del Silencio, uno de los actos más íntimos y sobrecogedores de la Semana Santa pinatarense. La imagen del Cristo del Perdón guio a los penitentes en un recorrido marcado por la oración, el recogimiento y el sonido grave de los tambores del Tercio de San Juan.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46), parecía susurrar el silencio de las calles, mientras cada paso del Vía Crucis reunía a un número creciente de fieles que, año tras año, se suman a este acto de profunda espiritualidad.

La noche de Jueves Santo en San Pedro del Pinatar volvió a demostrar que tradición, fe y emoción caminan juntas, iluminadas por la luna y sostenidas por el latido de un pueblo que vive intensamente su Semana Santa. 

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